lunes, 7 de septiembre de 2009

Mi primer cedida de asiento

Viernes. 9.03.

Esperamos el ascensor. Bajamos. Me quejo del olor del ascensor (siempre el mismo desodorante de ambiente repugnante). Caminamos por Coronel diaz las 4 cuadras correspondientes. Las 2 y media por Santa Fé. Bajamos por la escalera del subte. Bajo tranquila mientras la gente apurada me esquiva.
Paso la subtecard, cuyos viajes religiosamente me regala papá. Pasa Jorge con la misma subtecard (sí papi, también le regalas el transporte de ida a Jorge).

Esperamos. Pasan 3 subtes repletos. Nos subimos al cuarto. Mi intención no es sentarme pero sí no estar en la jungla del espacio que representa el trecho entre las puertas. Encontramos un hueco en el medio del vagón.

Pasan las estaciones.

Se escucha fuerte: ¡Me dejan sentarme que estoy embarazada!. Lo dice una gorda de rulos, de la cual nadie pensaría jamás que está embarazada. El señor sentado le niega el asiento argumentando que ese no es el reservado. La señora al lado del señor se indigna y le cede el asiento. Jorge me dice: ¿Ves? Así tenés que hacer vos. Le contesto: Nah, jamás. Un horror, que vergüenza.
La señora escucha. Me dice: ¿Qué vos también estás embarazada? Jorge se anticipa a contestarle: sisi está embarazada.

La señora agita con un dedo a un pobre chico que dormía, y le dice: "eeh le cedes el asiento que está embarazada". Yo roja, morada, y verde "no no no no en serio que no es necesario"
El chico se despierta abruptamente y dice "no me estaba haciendo el boludo, en serio que estaba dormido". Yo le pido perdón al chico, Jorge le dice: "fue ella la que te despertó" señalando a la señora, yo le digo que se quede sentado que no necesito el asiento. Pero el chico se para. Me ofrece el asiento. Bosteza. Se restriega los ojos.

Me senté y anduve morada de vergüenza todo el viaje.

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