Leí por ahí que los padres pueden desarrollar síntomas de empatía con el embarazo de su mujer. Un poco por la propia emoción del proceso, otro poco para intentar que el foco los ilumine, un poco, a ellos también.
Por ahora Mariel viene llevando un embarazo "salado". Siempre fanática de los dulces y de comerse alguno de noche, extrañamente hace tiempo que no recibo esos pedidos.
Yo soy un tipo "salado". A mi si me querés poner contento, me das un queso, pan, quizás un salame y una copita de vino. No me gustan los bombones. La idea de no saber lo que estoy por comerme, que parece tan interesante....
....no es para mí. Si me regalan chocolates, los dejo en la alacena y lo más probable es que se los terminen comiendo amigos, meses después. Como alfajores, pero a cierta hora del desayuno de oficina o de la merienda.
Dicho esto, hace una semana que, por las noches, cuando Mariel se queda dormida, no me reconozco. Mi Mr. Hyde es un tipo que, haciéndose el boludo, abre la heladera y no mira en la puerta el espacio guarda quesos, sino que apunta al estante más alto, el del queso untable, la mermelada, los yogures....y los postrecitos.
Después de arrasar con los últimos, cuál Terminator hambriento, giro a la izquierda y revuelvo la alacena de las galletitas. Está vacía hace una semana, salvo por Cerealitas y algo raro de Granix que Mariel está comiendo. La he revisado tres noches seguidas y nada aparece. Dudo por un momento si me mando al kiosco a comprar algo dulce... Hasta ahí llega mi locura. Me detengo, lo pienso dos veces, vuelvo a abrir la heladera, ahora apuntando al último estante, me preparo mentalmente y me dejo tentar por una mandarina, una manzana o una pera y me voy a comerla a la cama.
Si, yo estoy teniendo un embarazo dulce.
martes, 28 de julio de 2009
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