viernes, 5 de febrero de 2010

Último día de trabajo

Ya limpié mi escritorio.
Regalé las pertenencias típicas de oficina.
Jorge se llevó a Cactusín para que viva en HSBC y pueda seguir siendo un cactus de la gremial.
Ya traje alfajorcitos.
Ya se los comieron.
Ya me felicitaron.
Ya me abrazaron.
Ya me dieron consejos.
Ya fui a comer con una amiga mi último almuerzo en el microcentro.
Ya estoy mirando por última vez la vista desde mi escritorio, en este día tan gris, que el río pareciera una extensión del cielo aún más negro.
La ciudad llora mi partida y yo me río.
En breves instantes, me pondré mi caperuza roja y me voy a casa.
Me voy.
A esperar a Paulina.